Parlamento Europeo vota en contra de ACTA


Hoy es un buen día para el Internet: el Parlamento Europeo rechazó la imposición de ACTA sobre sus ciudadanos, dando lo que es efectivamente la estocada final a este tratado.

El Acuerdo Comercial Anti-Falsificación –ACTA por sus siglas en inglés– es un tratado, el cual fue propuesto por Estados Unidos, Japón, la Comunidad Europea y Suiza, para crear nuevos mecanismos para combatir la piratería, tanto de bienes físicos como de información digital. Como lo comentamos en su momento, ACTA fue negociado en secreto y sus principales promotores fueron las industrias de entretenimiento de Estados Unidos.

En el México, luego de varias mesas de discusión, el Senado rechazó firmar el tratado en septiembre de 2006 (aunque luego se han intentado presentar leyes similares). Sin embargo, la situación se tornó más crítica en Europa.

A principios de año, a pesar de las protestas en varias ciudades Europa, la Comisión Europea (la principal promotora de ACTA en la región), firmó en Tokio el tratado. Este movimiento ocasionó que el comisionado encargado por el Parlamento Europeo para dar una recomendación acerca de ACTA, Kader Arif, renunciara, denunciando la total falta de transparencia y de ser un farsa y un peligro para la democracia de la Unión.

Todo parecía bastante negro al llegar el día de la votación, pues a pesar de las movilizaciones en todos los países europeos, gobiernos como el Alemán habían declarado sus intensiones para firmar el tratado.

Sin embargo, a pesar de intentos por posponer la votación, encabezados por Karel de Gucht –el responsable del intento de imposición de ACTA–, los miembros del Parlamento declararon su oposición al tratado y lo que es más, se solidarizaron con todos los que se manifestaron en las calles. El activismo de los ciudadanos de Europa dio frutos y detuvo un tratado que ponía en jaque a las libertades en internet.

Es así que Estados Unidos o, dicho con toda claridad, la industria del entretenimiento de aquel país se queda sola, pues sin el apoyo de la Unión Europea, ACTA está efectivamente muerto.

Hoy es un día para celebrar. Mañana y los días que sigan, debemos seguir vigilantes, pues, si algo se sabe muy bien es que la industria del entretenimiento de Estados Unidos es terca y defenderá hasta su último aliento su antiguo modelo de negocios, el cuál cada vez es más evidente, no tiene lugar en el mundo libre del Internet.

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